Quédate con nosotros y descubre los lugares más emblemáticos de esta ciudad, revelando los secretos de sus calles laberínticas y su legado como centro del saber y la artesanía. Si buscas una experiencia auténtica, ¡Fez te sorprenderá a cada paso!
1. Cómo llegar a Fez y moverse por la ciudad
Como podrás imaginar, Fez está muy bien conectada con otras ciudades importantes de Marruecos y Europa, lo que facilita su acceso. A continuación, te dejamos con las diferentes opciones de transporte disponibles para que puedas planificar tu viaje de la manera más cómoda y eficiente posible.
En avión
La forma más rápida de llegar a Fez es a través del Aeropuerto Internacional de Fez-Saïss (FEZ), a unos 15 km al sur de la ciudad. Ofrece vuelos nacionales e internacionales, con conexiones frecuentes desde ciudades de Marruecos (Casablanca, Marrakech y Rabat), así como desde varias ciudades europeas (París, Madrid, Barcelona y Londres).
Una vez en el aeropuerto, hay varias opciones para llegar hasta la ciudad. Los taxis son la opción más conveniente. También existen shuttles, operados por algunas aerolíneas y hoteles, aunque su disponibilidad puede ser limitada, especialmente durante la noche.
En tren
Otra opción cómoda y pintoresca es el tren, operado por la ONCF (Office National des Chemins de Fer). Fez está conectada por tren con las principales ciudades de Marruecos, como Casablanca, Rabat y Marrakech.
Desde Casablanca el trayecto dura unas 3 h 30 min; desde Marrakech, aproximadamente 7 horas. En ambos casos, los trenes suelen salir con frecuencia, aproximadamente cada dos horas, ofreciendo una opción confiable para los viajeros. Los vehículos son modernos y cuentan con aire acondicionado. Además, se pueden comprar los billetes online a través de la web de la ONCF o en la estación de tren.
Por carretera
Viajar por carretera es una alternativa para quienes prefieren la flexibilidad horaria. La red de autobuses interurbanos en Marruecos es extensa y conecta la ciudad con todas las grandes ciudades del país. Las principales compañías son CTM y Supratours.
El trayecto desde Casablanca ronda las 4 o 5 horas, y desde Marrakech, las 7 u 8. Algunas compañías permiten la reserva anticipada de billetes. Los autobuses cuentan con aire acondicionado y hacen paradas regulares a lo largo de la ruta. Además, suelen estar equipados con Wi-Fi y ofrecen servicios regulares tanto de día como de noche.
Alquiler de coches
Si prefieres tener total flexibilidad y moverte a tu propio ritmo, alquilar un coche puede ser una excelente opción. En el mismo aeropuerto, encontrarás varias agencias de alquiler de coches, tanto locales como internacionales. En temporada alta, es recomendable reservar con anticipación para asegurarte de conseguir un buen precio.
Antes de conducir en Fez
Para aquellos que planeen explorar los alrededores, alquilar un coche es ideal. Ofrece la posibilidad de hacer excursiones a destinos cercanos como Meknès, Ifrane, o Volubilis, a tu propio ritmo y con total libertad de horarios.
Moverse dentro de Fez
Una vez en Fez, la mejor forma de explorar su famosa medina es a pie. La medina de Fez el-Bali es un laberinto de calles estrechas donde los vehículos no tienen acceso, lo que permite descubrir sus rincones a un ritmo pausado. Asegúrate de llevar un buen calzado, ya que las calles pueden ser empinadas y adoquinadas.
Para desplazarse a distancias más largas o fuera de la medina, los petit taxis son la opción más popular. Estos taxis de color rojo están disponibles en todas partes y son relativamente económicos.
El taxímetro, siempre
Otra alternativa es utilizar los autobuses locales, aunque pueden ser más complicados de utilizar si no hablas árabe o francés.
Fez entra en nueve de nuestras rutas, unas veces como punto de salida y otras como parada camino del desierto.
Ver viajes desde Fez2. Breve historia de Fez
Fez es, sin duda, una de las ciudades más emblemáticas de Marruecos, no solo por su impresionante patrimonio cultural, sino por su papel en la historia del mundo islámico.
Fundada en el año 789 por Idris I, líder de la dinastía idrisí, fue concebida como la capital de un nuevo reino islámico en el Magreb. La ciudad se estableció a lo largo del río homónimo y creció rápidamente como un importante centro de comercio, religión y cultura en el norte de África.
Dinastía idrisí y los primeros asentamientos
Durante los primeros años, se dividió en dos asentamientos separados: Madina Fez y al-Aliya. Estos barrios fueron poblados por migrantes de diferentes partes del mundo islámico, como refugiados árabes de Andalucía y Kairuán, lo que contribuyó a la diversidad cultural y religiosa de la ciudad. En el siglo IX, la ciudad ya era un importante punto de encuentro entre las tradiciones árabes, bereberes y andalusíes.
La universidad más antigua del mundo
Dinastía almorávide y la unificación de Fez
Su verdadera transformación empezó durante la dinastía almorávide en el siglo XI, cuando la ciudad fue unificada y se inició la construcción de murallas que todavía hoy rodean la medina. Durante este periodo, Fez creció en riqueza e influencia, convirtiéndose en un punto estratégico dentro de las rutas comerciales que conectaban el Magreb, el África subsahariana y Europa.
El esplendor meriní
El siglo XIII marcó el apogeo de la ciudad bajo la dinastía meriní, quienes establecieron la ciudad como su capital.
Este periodo se considera la Edad de Oro de Fez. Para entonces, se construyeron muchos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, como la Madrasa Bou Inania, el Palacio Real y la expansión de la medina con la creación de Fez el-Jdid. Bajo el dominio meriní, se convirtió en uno de los centros más importantes del comercio transahariano y un faro de la cultura islámica.
La ciudad no solo prosperó económicamente, sino que también atrajo a artistas, científicos y eruditos de todas partes del mundo islámico. Durante este tiempo, fue considerada una de las ciudades más importantes del Mediterráneo, junto con Damasco y El Cairo, gracias a su influencia cultural y religiosa.
Decadencia y renacimiento
Tras el declive de la dinastía meriní, Fez sufrió un periodo de decadencia, especialmente cuando la capital del reino se trasladó a Marrakech. Sin embargo, la ciudad nunca perdió su importancia religiosa y cultural.
En el siglo XVI, bajo los saadíes, vivió un renacimiento temporal, pero no fue hasta la llegada de la dinastía alauí en el siglo XVII que la ciudad recuperó su esplendor. Ellos construyeron impresionantes palacios y fortificaciones, consolidando el estatus de la ciudad como un símbolo del poder marroquí.
A lo largo de los siglos, ha resistido guerras, cambios de poder y el colonialismo.
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1912
Tras el establecimiento del Protectorado Francés en Marruecos, perdió nuevamente su estatus de capital, que pasó a Rabat. No obstante, la medina de Fez se mantuvo como el corazón espiritual y cultural de Marruecos.
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1981
La UNESCO declaró la medina de Fez el-Bali como Patrimonio de la Humanidad. Reconoció su valor incalculable como uno de los centros urbanos medievales más grandes y mejor conservados del mundo.
3. El clima en Fez
El clima de Fez es mediterráneo con influencias continentales, caracterizado por veranos calurosos e inviernos frescos.
Verano
Especialmente en julio y agosto, las temperaturas pueden superar los 40°C, lo que puede hacer que explorar la ciudad sea desafiante. Por eso, es recomendable llevar ropa ligera, protección solar y mantenerse hidratado si decides visitar en esta época.
Invierno
El clima es templado con temperaturas que oscilan entre los 5 y 15°C, y las noches pueden ser todavía más frías, por lo que es ideal llevar ropa de abrigo ligera.
Primavera y otoño
Considerados las mejores temporadas para visitar Fez, en especial de marzo a mayo y de septiembre a noviembre. En estas fechas, el clima es más suave y agradable, con temperaturas que rondan los 20-25°C.
4. Medina de Fez el-Bali: un viaje al pasado
La Medina de Fez el-Bali es el corazón histórico, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. Al adentrarte en sus estrechas calles, te sumerges en un laberinto fascinante de historia, cultura y tradiciones que se remontan a siglos atrás.
Historia de la Medina
Fue fundada en el siglo IX y ha sido un importante centro cultural y religioso desde entonces. Durante la dinastía meriní en el siglo XIII, el lugar alcanzó su esplendor, convirtiéndose en un centro intelectual y espiritual del mundo islámico.
La mayor zona peatonal del mundo
Explora los zocos y talleres artesanales
Caminar por los zocos de la medina es una experiencia sensorial única, donde los colores, olores y sonidos te envuelven por completo. Son mercados tradicionales donde los artesanos locales venden sus productos, desde artículos de cuero hasta cerámica y especias.
Los talleres artesanales son el alma del lugar, donde los maestros artesanos mantienen vivas las técnicas tradicionales que se han transmitido de generación en generación. Aquí, los visitantes pueden observar de cerca el proceso de creación de productos, apreciar la habilidad y dedicación que se pone en cada pieza y, por supuesto, llevarse un recuerdo único de su visita.
La Madrasa Bou Inania: un tesoro arquitectónico
La Madrasa Bou Inania es uno de los monumentos más impresionantes de la medina, un verdadero tesoro de la arquitectura meriní.
Escuela y mezquita a la vez
5. Mezquita y universidad de Al Quaraouiyine: la universidad más antigua del mundo
La Universidad de Al Quaraouiyine, fundada en el siglo IX, es reconocida como la más antigua del mundo en funcionamiento continuo, un auténtico símbolo del saber y la espiritualidad islámica. Fundada por Fatima al-Fihri, una mujer visionaria, esta institución ha sido un pilar del conocimiento durante más de mil años, atrayendo a estudiantes y eruditos de todo el mundo islámico.
Acceso restringido
6. Curtiduría Chouara: el corazón de la artesanía del cuero
La Curtiduría Chouara es una de las atracciones más emblemáticas de Fez, conocida por su proceso tradicional de producción de cuero que se ha mantenido prácticamente inalterado desde la Edad Media.
Aquí, las pieles de animales se sumergen en grandes cubetas de piedra llenas de productos naturales como cal, agua y excremento de paloma, que ayudan a suavizar y limpiar el cuero. El colorido de las cubetas de tinte es uno de los aspectos más fotografiados, ya que se utilizan tintes naturales como el azafrán, la amapola y la henna para colorear el cuero.
Lleva hojas de menta
7. El Mellah: el barrio judío de Fez
El Mellah, conocido como el barrio judío, es un área situada al sureste de la medina, un lugar que refleja siglos de convivencia y diversidad cultural. Fundado en el siglo XV, fue el hogar de una próspera comunidad judía que jugó un papel vital en la vida económica y social de Fez.
Historia del Mellah
El Mellah fue establecido durante la dinastía meriní, cuando los judíos fueron reubicados en esta zona, separada del resto de la ciudad por murallas. Este barrio, más que un refugio, fue un centro de comercio y artesanía donde la comunidad judía prosperó a lo largo de los siglos, contribuyendo significativamente al desarrollo económico.
Sus calles están llenas de historia, con antiguas casas y tiendas que cuentan historias de una época en la que judíos y musulmanes vivían y trabajaban codo a codo.
La Sinagoga Ibn Danan y el cementerio judío
Sinagoga Ibn Danan
Una de las más antiguas de Marruecos y un valioso ejemplo del patrimonio judío en Fez. Construida en el siglo XVII, ha sido restaurada y abierta al público, ofreciendo a los visitantes una visión del legado espiritual y cultural de la comunidad judía.
Cementerio judío
Situado cerca, es otro lugar de gran importancia, con lápidas que datan de hace varios siglos. Muchas de ellas están cubiertas de inscripciones en hebreo que cuentan las historias de quienes vivieron aquí.
8. Fez el-Jdid: la nueva ciudad medieval
Fez el-Jdid, o "Fez la Nueva", fue fundada en el siglo XIII por los meriníes como una extensión de la antigua medina. El propósito era el de establecer una nueva capital que combinara lo mejor de la vida urbana y la protección de una ciudad fortificada.
Esta área destaca por su arquitectura y atmósfera medieval, ofreciendo a los visitantes un recorrido por una parte menos conocida pero igualmente fascinante, llena de historia y esplendor.
Palacio Real de Fez
También conocido como Dar el-Makhzen, es uno de los edificios más impresionantes de la ciudad. Tiene una fachada que brilla con sus enormes puertas de bronce esculpidas, rodeadas de azulejos de cerámica y trabajos de madera intrincados.
Solo desde fuera
Las Murallas y puertas monumentales
Fez el-Jdid está rodeada de imponentes murallas que protegían la ciudad nueva de posibles invasores, reforzando su posición como centro de poder. Estas murallas están salpicadas de puertas monumentales, siendo la más destacada Bab Semmarine, una puerta decorada con arcos y mosaicos que marcaba la entrada principal a la ciudad.
Estas no solo servían como puntos de control, sino que también representaban el ingenio arquitectónico de la época, con sus decoraciones detalladas y su estructura imponente.
9. Los Jardines Jnan Sbil: un oasis de paz en el corazón de Fez
Los Jardines Jnan Sbil son un auténtico oasis de tranquilidad en medio del bullicio de la ciudad. Ofrecen un respiro verde y refrescante tras explorar las intensas y ajetreadas calles de la medina.
Estos jardines, que datan del siglo XVIII, fueron creados por la dinastía alauí y han sido cuidadosamente restaurados. Hoy, combinan elementos tradicionales con áreas modernas que invitan a relajarse y disfrutar de la naturaleza.
Qué encontrarás dentro
10. Museo de Nejjarine de arte y artesanía de la madera
Este es uno de los tesoros culturales de Fez, ubicado en un antiguo fondouk restaurado, una posada tradicional que data del siglo XVIII en el corazón de la medina. Este edificio destaca por su arquitectura, con un patio central rodeado de columnas de madera tallada y detalles en azulejos que reflejan el esplendor de la época meriní.
Dedicado a la madera
11. Excursiones cercanas: descubre los encantos de los alrededores de Fez
Fez es una base cómoda para conocer el norte y el Atlas Medio. Varias de nuestras rutas encadenan estas mismas paradas en un solo viaje, sin tener que organizar cada traslado por separado.
Volubilis
Una antigua ciudad romana a unos 60 km. Es conocida por sus impresionantes mosaicos y ruinas bien conservadas, que ofrecen una ventana a la vida de hace más de 2.000 años.
Meknès
A tan solo 65 km, otra de las ciudades imperiales de Marruecos, famosa por su medina, sus palacios y la majestuosa puerta Bab Mansour. Combina historia, cultura y un ambiente menos concurrido que Fez, ideal para una visita tranquila.
Ifrane
Hacia el sur, a unos 70 km, conocida como la "Suiza de Marruecos" por su arquitectura europea y su entorno montañoso, con clima fresco, parques y lagos. Es perfecta para un paseo relajante, lejos del bullicio de las grandes ciudades.
Moulay Yacoub
A solo 20 km, unas aguas termales, destino popular para quienes buscan relajación y bienestar, gracias a sus aguas ricas en minerales y propiedades terapéuticas.
12. Gastronomía local
La gastronomía de Fez es un reflejo de su rica historia y diversidad cultural, con sabores que mezclan lo mejor de la cocina árabe, bereber y andaluza. Explorar la comida local es una experiencia esencial para quienes visitan la ciudad, con platos tradicionales que capturan la esencia de Marruecos: desde especias aromáticas hasta técnicas de cocción que se han transmitido de generación en generación.
Platos típicos
Pastilla
Una deliciosa mezcla de hojaldre, carne de paloma o pollo, almendras y canela, que combina sabores dulces y salados de manera única.
Cuscús
Uno de los platos más conocidos de Marruecos. Se sirve habitualmente los viernes, con verduras, carne y especias que crean un plato reconfortante.
Tajine
Cocinado a fuego lento en una cazuela de barro, con ingredientes como cordero, pollo, ciruelas y limón en conserva.
13. Consejos generales para visitar Fez
Visitar Fez es una experiencia única que requiere algunas consideraciones para disfrutar al máximo de la ciudad y su rica historia:
- Llevar ropa cómoda y adecuada: la medina tiene calles empedradas y en ocasiones empinadas, así que se recomienda calzado cerrado y resistente para explorar sin problemas.
- Contratar un guía local para recorrer la medina, ya que es fácil perderse en su intrincado laberinto de calles. Además, podrá ofrecerte explicaciones detalladas sobre la historia y los secretos de Fez.
- Llevar efectivo, ya que muchas tiendas y restaurantes no aceptan tarjetas de crédito, especialmente dentro de la medina. Regatear es parte de la cultura marroquí, así que disfruta de esta práctica en los mercados locales, siempre con respeto y una sonrisa.
- Tener en cuenta las costumbres locales, como vestir de manera respetuosa, evitando ropa demasiado ajustada o reveladora, especialmente en zonas más conservadoras. Pide permiso antes de tomar fotos, especialmente a personas, para no incomodar a los locales.